jueves, 25 de mayo de 2017

LA INSPIRADORA DEBILIDAD DE NAIRO


El Giro de Italia llegó a su centenario. Esta carrera ciclística tiene especial atención para los colombianos, porque Fernando Gaviria nos ha sacado sonrisas por sus múltiples triunfos de etapa y tenemos la esperanza de que Nairo se declare ganador de esta edición. A unos días de la culminación, se ve lo difícil del reto y lo fuertes que son los rivales.
No sé mucho de ciclismo, pero esta emergente afición me ha hecho entender que implica mística, fuerza, estrategia, ciencia, entre otras muchas cosas. Aunque pensaba lo contrario, me he dado cuenta que también es una competencia que involucra a un equipo. Todo está finamente afinado y previsto para que cada paso se dé cuidadosamente en pos del triunfo.
Entonces, pienso en lo que dijo Nairo.
En una rueda de prensa previa a una etapa contrarreloj, Nairo se sentó frente a los medios de comunicación como líder transitorio de la carrera. La malla rosa estaba en su poder. Este humilde campesino y aguerrido deportista respondió a los diferentes cuestionamientos con absoluta honestidad, sin ninguna intención de generar falsas expectativas. Sin sonrojarse, sin vergüenza, sin pretensiones hipócritas, reconoció que la contrarreloj no era su fortaleza, de tal manera que existía una alta probabilidad de perder valiosos minutos con relación a su rival más fuerte; aunque no era su deseo, sabía que a partir del siguiente día ya no sería el líder del Giro.
Encontré la honestidad de Nairo profundamente inspiradora. No ocultó ni maquilló su debilidad, sino que la vio dentro de una perspectiva más amplia. Los seres humanos tenemos la tendencia a caer en los extremos, y lo relacionado con nuestras fortalezas y debilidades no es la excepción. Por una parte, hay personas que ven sus debilidades como absolutas, que no tienen nada que las sopese; son la clase de voces que suenan como una constante queja, aquellos que se han rendido a la vida y no reconocen nada bueno en ellos. Por otra parte, encontramos a aquellos que hacen todo lo posible por ocultar sus debilidades, mostrando simplemente aquellas fortalezas que los acompañan e incluso las amplifican para alimentar su frágil ego; son la clase de voces que suenan como una insoportable soberbia y una evidente hipocresía, las cuales se perciben fácilmente a la distancia.
Que un ciclista de élite, en medio de una de las carreras más prestigiosas del planeta y rodeado por atletas extraordinarios, reconozca su debilidad termina por ser un reclamo inspirador en contra de la corriente que gobierna nuestro entorno. Vivimos en un mundo que todo el tiempo exige más. Se ven las debilidades como motivos de vergüenza a ocultar, no como recordatorios de nuestra humanidad a aceptar. Está bien no ser bueno en todo. Está bien no tener todo descifrado. Está bien no estar bien. Está bien no ser bueno para las etapas contrarreloj.
Porque no somos perfectos.
Si así fuera, ninguna carrera tendría sentido.
Así que te invito a que recibas con gratitud la inspiración que nos regaló Nairo al reconocer su debilidad. Tú eres un proyecto en construcción, el cual es susceptible de seguir creciendo. No eres un producto terminado. Y eso es hermoso.
Ojalá puedas ver tus debilidades desde una perspectiva más amplia, sabiendo que hay fortalezas y debilidades, las cuales se combinan extraordinariamente para convertirte en la clase de persona que eres.
Ojalá rehúses seguir el implacable ritmo de un entorno que todo el tiempo está obsesionado por mostrar solamente las fortalezas y quiere ignorar todas las debilidades.
Ojalá recuerdes la libertad de mostrar las fotos feas, sin edición, sin filtros, porque esas también hacen parte de tu historia.


©MiguelPulido

jueves, 18 de mayo de 2017

LAS DOS PALABRAS QUE NO SE IBAN A ENCONTRAR MÁS



En el año 2014, la tristeza tocó la vida del delantero colombiano Falcao García. Una decisión innecesaria de su técnico al alinearlo en un partido intrascendente y la imprudencia desmedida de un rival se fusionaron en el indeseable resultado de una ruptura de ligamento cruzado. Para un futbolista es una experiencia casi letal. Es como si un cantante se quedara sin voz, como si un chef perdiera el olfato o como si un músico no pudiera oír. 

Trató de recuperarse para el mundial de Brasil, pero por más disciplina y esfuerzo que invirtió, los tiempos no se dieron. Para bien o para mal, la Selección jugó el mejor mundial de su historia, haciendo que los focos de las cámaras estuvieran sobre los héroes emergentes. La situación de Falcao, poco a poco, era dejada a un  lado. 
Los meses posteriores no fueron los mejores para él. Su paso por el fútbol inglés fue intrascendente, y eso la élite es equiparable al fracaso. Después de todo, muy pocos recuperan un nivel estelar después de una lesión tan complicada. Algunos periodistas crueles llegaron a dar por terminada su carrera, tomándose el derecho de llamarlo ex-futbolista. Para ellos, Falcao y victoria serían dos palabras que no se iban a encontrar más. 
Diagnósticos lapidarios en su máxima expresión. 
Pero Falcao no se rindió. 
Por eso es que el trofeo que recibió ayer tiene un sentido más grande que sencillamente el triunfo de una Liga. Fue la victoria contra los pronósticos. No conozco a Falcao, pero en sus lágrimas cuando celebraba el título tomado de la mano de su familia vi la alegría de alguien que no se rindió, que no estuvo dispuesto a dar por terminada la pelea, que le arrancó a la vida una bocanada más de aire para decir que su carrera no había finalizado. Tantas sandeces que se dijeron, tantas frases lapidando la carrera de un futbolista encontraron el absurdo en el nuevo canto de victoria que el capitán del Mónaco entonó mientras levantaba el trofeo. 
Y así, Falcao y la victoria se volvieron a encontrar en la misma frase una vez más. 
El mundo está inundado de expertos en diagnósticos derrotistas y en pronósticos negativos. Cuando la derrota visita la vida, sus voces parecen adquirir una fuerza inusitada en los parlantes del corazón, que inevitablemente desfallece en algún momento. Las dudas y el dolor se ponen cita para albergarse en el alma. "¿Será que sí voy a ser capaz de salir de esta?" es la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez. Y, a veces, puede tardar años en contestarse. 
Pero la respuesta siempre llega. 
Al enfrentarnos a las críticas y a los señalamientos, tenemos la tentación de querer hacerle tragar las palabras a quienes nos criticaron, sin embargo una victoria verdadera se vive cuando luchas por ti, no por ellos. Porque si quieres ganar para demostrarle a otros que no tenían razón, igual estás girando en torno a ellos. Le estás permitiendo a la venganza ganarle la partida a la esperanza. ¿De verdad vale la pena que les des tanta importancia a quienes te señalan?
Uno podría pensar que el mayor triunfo de Falcao fue haber levantado un trofeo aún cuando todos los pronósticos estaban en contra. Por supuesto, una historia inspiradora. Pero para mí lo más retador del reencuentro del Tigre con la victoria fue que no dejó que su dolor lo definiera. No permitió que la alegría se extraviara en los oscuros laberintos del dolor. 
Su sonrisa ayer era genuina. 
No porque no hubo sufrimiento, sino porque encontró la clase de vida que está más allá del sufrimiento. 


MiguelPulido

jueves, 11 de mayo de 2017

EL REFERENDO QUE NO FUE


La propuesta de Referendo que solamente permitía la adopción para parejas heterosexuales no fue aprobada por la Cámara de Representantes. A pesar de las firmas recogidas y los esfuerzos invertidos, no será el voto popular el que decida al respecto. Esto, por supuesto, tiene profundas implicaciones políticas, sociales y constitucionales, pero como simplemente soy un teólogo y pastor quiero compartir algunas reflexiones que he tenido a partir de este hecho.
En medio de la efervescencia uno puede afirmar cosas de las que se arrepiente posteriormente, o que son irrelevantes, o que son una simple reiteración de lo que repite el entorno. Ayer vi varias publicaciones que decían que esta decisión va a hundir los principios y valores en Colombia, que estamos a puertas de ser Sodoma y Gomorra, que el tener padre y madre es un derecho de los niños y, por supuesto, recordatorios del poder electoral del pueblo cristiano. Todas ideas válidas y respetables, que tendrán su espacio para ser respaldadas o refutadas. Sin embargo, quisiera compartir una perspectiva un poco distinta.
El verdadero problema en cuestión no es que los homosexuales puedan adoptar. El movimiento a favor de los principios y valores ha evidenciado el poder del lobby LGBTI y cómo quieren redefinir el significado de la familia a su antojo, usando las leyes para este propósito. Los medios de comunicación han hecho un festín mostrando las posiciones antagónicas entre corrientes cristianas y representantes a favor de derechos homosexuales. Un tema como la adopción logró que la conversación versara en este enfoque.
En la Biblia, interesantemente, encontramos más menciones sobre la orfandad que sobre el homosexualismo. Dios le dice a su pueblo de muchas maneras que la orfandad debería ser erradicada de una sociedad, si es que se busca un progreso real. El concepto de familia para referirse a la iglesia no es simplemente metafórico, es el lugar donde muchas personas van a encontrar el padre, la madre o los hermanos que el devenir de la vida les ha quitado. La vulnerabilidad del huérfano debería ser una motivación suficiente como para que el cristianismo alterara el curso de la sociedad.
La Madre Teresa trabajó en Calcuta, India, un lugar donde funcionaba el sistema de las castas. La sociedad estaba gobernada por una visión en la que había personas de segunda categoría, las cuales eran rechazadas desde su mismo nacimiento. Si eras de la casta más baja, tu destino era la muerte. La Madre Teresa, siendo fiel a la tradición eclesial que se remonta a los tiempos del Imperio Romano en el siglo I, recibió, cuidó, alimentó y le dio hogar a miles de niños que estaban sentenciados por su entorno.
El verdadero problema es la orfandad.
La injusticia que haya niños sin hogar debería habernos partido el alma hace mucho tiempo.
Seamos honestos: nos dolieron los huérfanos hasta que fue inminente que los homosexuales podrían adoptar. Le fallamos a los niños y pecamos contra Dios con esta indiferencia selectiva. No deberíamos limitarnos a señalar el pecado de otros, necesitamos arrepentirnos de los propios. Esta experiencia revela que somos hipócritas que se tragaron el camello mientras colaban el mosquito (Mateo 23:24), porque la orfandad no debería haber sido nunca un tema de discusión en un país que tiene tantos cristianos como Colombia. Ahora vemos las consecuencias de nuestra indiferencia.
Dios no se enfoca en alterar leyes, anhela cambiar corazones…empezando por los de su pueblo.
Podemos recordar para qué estamos aquí, y arrepentirnos de las veces en las que hemos desviado el camino. El Referendo no fue, pero el llamado de aniquilar la orfandad sigue vigente.
Ojalá escuchemos.


©MiguelPulido

jueves, 4 de mayo de 2017

"13 REASONS WHY" ALTERÓ MI MIRADA


Como pastor de jóvenes, una de las cosas que le pido a Dios es que pueda hacer ministerio junto a padres interesados en el crecimiento de sus hijos. Me frustran los que creen que los pastores somos una especie de mecánicos en una guardería para adolescentes a los cuales se les puede decir “aquí está mi hijo, arréglelo”. Llegué a la serie 13 Reasons Why por unos padres jóvenes que me la recomendaron porque ponía sobre la mesa un asunto tan complejo como el suicidio adolescente. ¡Qué alegría encontrar personas que no esconden los temas difíciles debajo del tapete satanizándolos o ignorándolos, sino que están interesados en dialogar!
Por obvias razones, estoy de acuerdo con que Netflix recomiende esta serie para mayores de 16 años (aunque, siendo honestos, la mayoría de gente no le hace caso a ese tipo de etiquetas). No es fácil de digerir. Se tiene que tener una estructura crítica medianamente desarrollada para entenderla dentro del marco de una obra de ficción que denuncia una realidad. Por eso mismo creo que es una opción para verla en familia (bien sea todos juntos o aparte) para dialogar al respecto. El acoso, la intimidación escolar, el ciberbuylling y la violencia sexual son ciertos, están más cerca de lo que creemos.
Y, con frecuencia, la realidad es más cruda que la ficción.
Si no hablamos nosotros, ¿entonces quién?
Quiero ser lo más claro posible: no estoy promoviendo el suicidio adolescente y no creo que esta serie deba ser vista por personas deprimidas y solitarias, pero veo en ella una palabra que puede detonar conversaciones. La familia tiene la oportunidad de proveer un contexto seguro para que se exprese el dolor, las dudas, los temores y los errores. Me parece hipócrita vetar una serie de estas, mientras que dejamos que los adolescentes tengan acceso a pornografía desde su celular y ni nos preocupamos por tener un diálogo significativo con ellos, no regañándolos por el mundo en el que viven sino tratando de comprenderlos. Las decisiones radicales e irreversibles son la acumulación de pequeñas elecciones.
El corazón se daña progresivamente.
Por eso un llamado sagrado de los padres es ser los guardianes del corazón de sus hijos.
Hanna Baker no era perfecta ni mucho menos una heroína. Tenía buenos padres, pero sus vivencias en el colegio la llevaron a la agonizante decisión del silencio. Su vida entró en una frenética espiral de dolor, porque acumuló tantas cosas en su corazón que no pudo resistir. Se juntó con gente que no debía, tomó decisiones basada en sus hormonas, expuso inocentemente su vida a personas que no la cuidaron, fue víctima de almas enfermas que esparcen toxicidad por donde pasan, pero, sobre todo, no encontró alguien que estuviera dispuesto a cargar esa basura con ella.
Me hubiera encantado haber sido ese alguien. No, no tengo todas las respuestas, pero soy experto en errores. Los cometo con una facilidad pasmosa. Sé qué es sentir que la vida a veces te atropelle. Quisiera haberle podido decir que no estaba sola, que yo no tenía el derecho para juzgarla y que contaría conmigo hasta las últimas consecuencias.
La responsabilidad que tenemos con las nuevas generaciones es sagrada. Nuestro abrazo no puede estar supeditado a los logros que ellos tengan, sino que debe ser incondicional, sincero, sin reproches ni mezquindades. Ojalá nos convirtamos en un lugar seguro para los jóvenes que enfrentan la crudeza del día a día, y ustedes, muchachos, atrévanse a contar con alguien de confianza. Hay personas a las que interesan.
13 Reasons Why alteró mi mirada.
Me recordó el inimaginable poder de la compasión.


©MiguelPulido