jueves, 8 de marzo de 2012

El Súper Hombre De Colombia Tiene Talento


Al finalizar un día normal, uno de mis más grandes propósitos y necesidades es relajarme. En la medida de lo posible, me gusta ir a dormir tranquilo. Para ello trato de realizar actividades que me distraigan. Me gusta leer, jugar o ver algo de televisión. Este último elemento me llevó a encontrarme con el programa "Colombia Tiene Talento". Es un programa que no requiere gran trabajo de tus neuronas para entenderlo. Simplemente se trata de ver personas que se presentan ante un jurado mostrando sus talentos. Unos son sorprendentes; otros son un fracaso. Sin embargo, todos buscan el mismo fin : obtener los 500 millones de pesos que otorga el concurso al ganador.

Pero ese no era el fin principal de aquel hombre.

El quería algo más.

En una breve entrevista que le hicieron antes de presentarse en el escenario, este hombre dejó ver no sólo su talento; dejó ver su corazón. Su talento era cargar objetos sumamente pesados. Sus hombros campesinos y sus manos raídas por el tiempo tenían la facultad de levantar cientos de kilos sobre él. Lo que aplastaría a un ser humano promedio no le hacía ningún daño a él. Se auto denominaba el Súper Hombre.

Casi hacia el final de la entrevista le preguntaron al Súper Hombre lo que haría con 500 millones de pesos. Hubo un extenso silencio. Su rostro se escondió tímidamente entre sus manos. Los ojos se llenaron de lágrimas. Y, mirando a la cámara después de unos instantes, el Súper Hombre confesó el deseo que latía en su alma: quería que su esposa viajara en avión.

Anhelaba arrancarle una sonrisa a su mujer cuando estuvieran surcando los aires.

Porque la amaba.

El Súper Hombre llegó al escenario. Frente al público y a los jurados explicó brevemente lo que pretendía hacer: levantar una motocicleta sobre sus hombros mientras daba vueltas en una bicicleta. ¡Sencillísimo! Lo contó con tanta naturalidad que parecía algo común. No sé si él dimensionaba lo peligroso y complicado que era su acto. Ese hombre estaba arriesgando su vida. Un error podía matarlo o, en el mejor de los casos, dejarlo inválido.

Pusieron una motocicleta y una bicicleta en el escenario. A manera de protección, el Súper Hombre se puso un par de trapos en sus hombros. Separó sus dos piernas y se agachó para cumplir con su cometido. Cientos de kilogramos de hierro le hacían resistencia. Pero él no se iba a rendir. Tenía una meta. Así que, tomando una gran bocanada de aire, el Súper Hombre cumplió lo que había prometido: cargó la moto y dio vueltas en una bicicleta.

Obviamente, el público estalló en ovaciones.

El jurado le dio su aprobación.

Y el Súper Hombre lloró.

Allí, en el escenario de un teatro, un ser humano con fuerza extraordinaria fue apabullado por el sentimiento que había en su alma. Él sabía que cumpliría lo que se había propuesto. Aunque fuera por un momento, le regalaría a su esposa un par de alas. La acompañaría en su expedición a los cielos. Al público le arrancó aplausos, pero a ella le robó una sonrisa. Eso era suficiente.

Porque esa era su meta.


¿Qué hace de esta una historia memorable?

¿Dónde se encuentra su valor especial?

¿Por qué nos impacta?


Más allá de su fuerza, este hombre tenía una razón para cargar cientos de kilos sobre sí. Había algo que lo motivaba a arriesgar su vida. No era el dinero. La fama tampoco se presentaba como una oferta tentadora. Su verdadera motivación iba más allá de él mismo, pero era tan fuerte que valía todo su esfuerzo. Estaba dispuesto a dar sin esperar recibir. El Súper Hombre nos presentó una fotografía de lo que es el amor.

Y eso siempre impacta.

Porque en estos días es fácil confundir el amor con lujuria y el dar con debilidad. Llena de esperanza escuchar la historia de un hombre que le interesa más la sonrisa de una mujer que su placer sexual. Es una verdadera melodía en medio de tantas canciones vacías compuestas a la lascivia, no a la mujer. Muchos anhelan llenar su propio egoísmo con algo de placer, pero el quería llenar el corazón de otro ser humano con una travesía por los cielos. Mientras que muchos sólo quieren una mujer para satisfacer sus deseos este hombre quería satisfacer los deseos de una mujer. ¡Esa es una diferencia que lo transforma todo!

Esa historia nos impacta porque, en el fondo, sabemos que es lo correcto, lo verdadero.

En conclusión, lo que nos inspira no fue que ese hombre se comportó como un Súper Hombre.

Nos inspira que fue un verdadero hombre.


©MiguelPulido